La tragedia de 19 de septiembre del 2017

Un día soleado, pareciera ser un buen día aquel 19 de Septiembre de 2017, me encontraba en el Colegio de Ciencias y Humanidades, durmiendo en mi clase de Historia para ser más exactos, me despertó un leve movimiento en mis pies, la alerta sísmica y el grito de mis compañeros todo esto en par de segundos, eran las 13:14 minutos cuando mi corazón y el de todos en ese salón se paralizó. 

Mientras caminaba se podía escuchar los edificios rechinar, cada vez era más difícil mantenerme de pie, vidrios tronando y miradas de desesperación, pero la preocupación permanecía. 

Saber que todos estábamos bien era reconfortante en ese momento,  con un nudo en la garganta escuchando “Sin servicio”, era lo que todos divulgamos para informar que no teníamos forma de contactar a nuestros seres queridos, minutos más tarde revisaron las estructuras de los edificios y nos permitieron entrar a los salones por nuestras mochilas para después desalojarnos. 

13:50 me encontraba afuera de la escuela tomando la combi directa de la escuela, con mi nudo en la garganta escuchando las noticias de colapso de edificios en la Ciudad de México por medio de la radio. Recuerdo escuchar las delegaciones que tuvieron mayor afectación:Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztapalapa, Iztacalco, Tláhuac y Gustavo A. Madero, deseaba que no mencionaran esta última colonia  ya que ahí se encuentra mi hogar, entre más escuchábamos la estación 96.9FM más nos preocupamos, no había noticias favorables, el chofer decidió poner un momento sus cumbias para poder disipar esa tensión.

15:00 horas seguía en mi trayecto, tráfico en cada calle, no iba ni a la mitad de mi ruta. Más tranquila por poder hablar con mi familia y mencionar la frase que tanto esperaba “Estamos bien”. El nudo en la garganta no desapareció, mi preocupación tomó lugar para todo México. 

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